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Mes 9: Balance actual, vuelta al deporte y el reto de la dorsiflexión

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Han pasado ya casi nueve meses desde la operación y es inevitable echar la vista atrás. ¿Cómo está el tobillo hoy? Siendo sincero, es una mezcla de sensaciones. En cuanto a la dorsiflexión , la movilidad sigue bastante reducida; a pesar del esfuerzo constante, parece que me he estancado en una meseta estos últimos meses. Sin embargo, no todo es estático: la fuerza y la estabilidad han mejorado notablemente. Las cicatrices también siguen su propio ritmo, evolucionando de forma desigual pero sanando al fin y al cabo. Un hito importante fue volver a trotar a los 6 o 7 meses. Empecé casi desde cero: un minuto de trote condicionado por el dolor, para luego ir ganando terreno hasta sostener la carrera durante varios minutos. Eso sí, siempre con prudencia y aceptando que todavía estoy lejos de mis ritmos de antes. Curiosamente, la bicicleta —el escenario de mi accidente— se ha convertido en mi mejor aliada. Voy sumando kilómetros poco a poco, siempre escuchando al tobillo; él es quien manda y...

Mes 2: Aprendiendo a caminar de nuevo en el SocioSanitari de Mollet

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Pues nada, dos semanas después de la operación y de visitar enfermería varias veces para las curas (nada se infecto, por suerte) me quitaron los puntos y este es el aspecto que tenía el tobillo.   La piel estaba muy muy seca, y había perdido mucha musculatura desde el accidente (y más que perdería aún). Justo el día que me quitaron los puntos, me pusieron una bota, aunque aún no podía apoyar el pie en el suelo, me permitió al cabo de cuatro semanas, quitármelo para dormir, la gloria. La rehabilitación ha sido un camino largo y exigente. Desde enero hasta julio, mi rutina se centró en el SocioSanitario de Mollet del Vallès , dos veces por semana. Los primeros meses, como no podía apoyar el pie, dependía de la ambulancia. Recuerdo bien esa llamada cinco minutos antes de que llegaran; bajaba como podía y luego compartía ruta con otros compañeros antes de regresar a casa. En casa, el reto era arquitectónico: aprender a subir y bajar escalones con muletas y sin apoyo derecho. Curiosame...

Día 24: Por fin el quirófano (Un cumpleaños entre placas y tornillos)

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Antes de llegar a estos 9 meses de recuperación, hubo un punto de inflexión que jamás olvidaré. Tras tres semanas interminables de dolor, con la ansiedad por las nubes y el pie siempre en alto, por fin me dieron fecha para la operación: el 11 de diciembre . Sí, justo un día después de mi cumpleaños. El contraste emocional era total: estaba feliz porque el final del dolor estaba cerca, pero aterrorizado porque nunca antes había pisado un quirófano (ni suelo ir al médico, la verdad). El día llegó y, casi sin dormir, entramos al hospital. A las 7:00 ya estaba en la habitación y poco después me bajaron a preoperatorio. Allí me realizaron un bloqueo nervioso en la pierna —que me la dejó completamente dormida— y la epidural. Por vía intravenosa me pasaron una sedación que me dejó en ese estado extraño: muy relajado pero consciente. De las dos horas que duró la intervención, solo guardo un recuerdo sensorial: una manta y una especie de calefactor. Luego vino la sala de reanimación y, finalmen...

Semana 1: Flictenas, infección y la desesperante espera en casa

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Si la operación fue un hito, las tres semanas previas fueron un auténtico calvario. El mismo día del accidente, el 17 de noviembre, empecé con el 'cóctel' habitual: heparina diaria, omeprazol y la combinación de ibuprofeno con paracetamol. Sin embargo, el dolor era de otra galaxia. Para el día 23, el dolor al ponerme de pie —sin apoyar, claro— era tan insoportable que tuvimos que volver a urgencias. Resultó que la inflamación era tal que la escayola me estaba estrangulando el pie. La solución fue abrirla lateralmente con dos 'regatas' y sujetarla con Tensoplast. El alivio fue inmediato, pero el dolor interno seguía ahí. Como los médicos se negaban a recetarme algo más fuerte por no saltarse el 'protocolo', decidí por mi cuenta pasar al Enantyum durante unos días; fue lo único que me permitió sobrellevar aquellos dolores terribles. La lucha contra las complicaciones Esas semanas fueron un desfile de traumatólogos; cada visita semanal era un mundo nuevo. Al quit...

Día 0: El accidente en Vilanova y el inicio de la pesadilla

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El accidente ocurrió de la forma más inesperada y, por qué no decirlo, absurda. Era domingo, 17 de noviembre de 2024. Había salido por la mañana desde Mollet del Vallès en dirección a Vilalba Sasserra, una ruta que he recorrido infinidad de veces. A la vuelta, a la altura de Vilanova del Vallès y siguiendo el cauce del Mogent, cometí el error de distraerme con el mapa del Garmin Edge. No es que necesitara mirar la ruta, pero al activarse el ahorro de energía la pantalla se apagaba y, entre la manipulación del dispositivo y el cansancio acumulado, perdí el control. En un acto reflejo, al ver que caía hacia la derecha, saqué el pie de la cala y di una fuerte patada contra el suelo para intentar estabilizar la bicicleta. Fue una idea pésima: terminé en el suelo con la bici encima y el pie izquierdo completamente girado. El dolor, como imaginaréis, fue inmediato e insoportable. La tecnología, al menos, funcionó: el Garmin detectó el impacto y envió mis coordenadas automáticamente al móvil ...