Mes 9: Balance actual, vuelta al deporte y el reto de la dorsiflexión
Han pasado ya casi nueve meses desde la operación y es inevitable echar la vista atrás. ¿Cómo está el tobillo hoy? Siendo sincero, es una mezcla de sensaciones. En cuanto a la dorsiflexión, la movilidad sigue bastante reducida; a pesar del esfuerzo constante, parece que me he estancado en una meseta estos últimos meses.
Sin embargo, no todo es estático: la fuerza y la estabilidad han mejorado notablemente. Las cicatrices también siguen su propio ritmo, evolucionando de forma desigual pero sanando al fin y al cabo.
Un hito importante fue volver a trotar a los 6 o 7 meses. Empecé casi desde cero: un minuto de trote condicionado por el dolor, para luego ir ganando terreno hasta sostener la carrera durante varios minutos. Eso sí, siempre con prudencia y aceptando que todavía estoy lejos de mis ritmos de antes. Curiosamente, la bicicleta —el escenario de mi accidente— se ha convertido en mi mejor aliada. Voy sumando kilómetros poco a poco, siempre escuchando al tobillo; él es quien manda y se encarga de recordarme, especialmente al día siguiente, si me he pasado de la raya.
En este punto, mi estrategia se basa en la variedad. Intento alternar distintos deportes para recuperar la forma física de manera global: combino el trote suave con sesiones de fuerza, ciclismo o natación, según cómo me sienta cada día. A esto le sumo, sin falta, los ejercicios específicos en casa para trabajar la fuerza y esa movilidad que, aunque me permite hacer vida normal, sigue siendo mi gran desafío.
La siguiente etapa de este viaje ya tiene fecha aproximada: verano de 2026. Estoy en lista de espera para retirar las placas y tornillos. No os voy a mentir, volver a pasar por el quirófano me da respeto, pero estoy convencido de que merecerá la pena para liberar el tobillo.
Echando la vista atrás, hay tres pilares que me han salvado durante estos meses y que quiero compartir por si os sirven:
Cuidado de la piel: Para las cicatrices, mi combinación infalible ha sido Kelo-Cote y Cicaplast Baume B5+. La diferencia en la textura de la piel es notable.
Nutrición consciente: Al bajar el ritmo de actividad, es muy fácil ganar peso. He intentado priorizar alimentos de calidad y, sobre todo, asegurar un buen aporte de proteína para facilitar la regeneración de los tejidos.
Mentalidad y disciplina: El dolor físico fue terrible antes de la operación, pero el reto psicológico viene después. Mi consejo es seguir a rajatabla las pautas del fisioterapeuta y, por encima de todo, armarse de paciencia. Si sois deportistas inquietos como yo, el "no poder parar" es lo que más duele, pero aprender a respetar los tiempos del cuerpo es parte de la curación.

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